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Como cuidar la microbiota

¿Qué es la microbiota?

Antes de saber cómo cuidar la microbiota, debemos saber qué es para poder cuidarla de la manera adecuada. 

La microbiota es el conjunto de microorganismos vivos (bacterias principalmente, virus, hongos y demás microbios) que habitan en nuestro cuerpo de forma natural, es decir, un ecosistema de bacterias buenas que es clave para nuestra salud.

¿Por qué cuidar la microbiota?

Cuidar nuestra microbiota es mucho más importante de lo que la gente piensa. La microbiota influye en muchas funciones de nuestro cuerpo, además de regular la digestión, también fortalece nuestro sistema inmunológico, afecta a nuestro estado de ánimo, a nuestro metabolismo, a nuestro peso e incluso a nuestra piel. 

La disbiosis (alteración en la composición o función de la microbiota) puede provocar problemas digestivos como diarrea o estreñimiento, inflamación, inflamación, bajadas de defensas, problemas cutáneos, fatiga crónica, migrañas y desequilibrios generales en el organismo.

Es por esto que debemos tratar de mantener el equilibrio en nuestra microbiota y conseguir así que nuestro organismo funcione de la manera correcta.

¿Cómo cuidar la microbiota?

Recuperar el equilibrio de nuestra microbiota tras haberse visto alterado o simplemente ayudar a que se mantenga saludable es más fácil de lo que parece, basta con seguir estos 3 sencillos tips para saber cómo cuidar la microbiota de la mejor manera.

  1. Sigue una dieta variada y equilibrada.

La alimentación es uno de los principales factores que influyen tanto en el desarrollo como en el mantenimiento de la microbiota, cuanto más variada sea tu dieta, más diversidad de organismos en tu intestino. Por eso te dejamos una serie de recomendaciones para que sepas cómo cuidar la microbiota comiendo rico y saludable:

Una dieta rica en fibra es lo que tu cuerpo necesita, prioriza las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales en tu día a día para mantener a las bacterias beneficiosas activas, bien nutridas y sobre todo, en equilibrio.

Los lácteos fermentados son otro de tus mejores aliados para mantener tu microbiota en equilibrio y bien nutrida. El yogurt natural, sin azúcares ni edulcorantes, y el kéfir son los más fáciles de incluir en tu dieta y mantenerlos en tu día a día. Puedes incluirlos en el desayuno o la merienda y al contener probióticos, favorecen la diversidad en tu microbiota.

Y por último, no olvides mantenerte hidratado bebiendo al menos 2 litros de agua al día. 

  1. Cuida tu estilo de vida.

El otro factor clave que afecta directamente al equilibrio de nuestra microbiota es el estilo de vida que llevamos. Mantener un estilo de vida saludable te ayudará a mantener tu microbiota estable y sana.

Cuerpo y mente como sabes están conectados, por ello, evita el estrés y el sedentarismo, intenta dormir entre 7 y 8 horas seguidas con horarios regulares y practica ejercicio físico. 

Tratar de gestionar el estrés con técnicas como la respiración consciente o practicando actividades que te resulten relajantes, priorizar el descanso de calidad y llevar un estilo de vida más activo ya sea saliendo a caminar o practicando algún deporte que te guste son hábitos que pueden contribuir directamente al equilibrio de tu microbiota, reduciendo el impacto negativo en el intestino y fomentando la regulación, la estabilidad y la diversidad bacteriana de tu organismo. 

  1. Incorpora probióticos y prebióticos a tu día a día.

Para cuidar tu microbiota intestinal debes aportar a tu organismo tanto bacterias beneficiosas (probióticos) como la fibra que alimenta a la microbiota (prebióticos).

Puedes consumir probióticos de forma natural a través de alimentos como el yogurt natural, el kéfir, el chucrut, el kimchi, la kombucha y encurtidos en salmuera como los pepinillos y las aceitunas. 

En cuanto a los prebióticos, puedes incorporarlos a través de alimentos como el ajo, la cebolla, el plátano, la avena, los espárragos y diferentes legumbres.

Si consumirlos de forma natural en ocasiones te resulta más complicado ya sea por alguna intolerancia, necesidad específica o por tus hábitos, también puedes recurrir al uso de suplementación específica, siempre y cuando sea bajo recomendación de un profesional. 

Ten en cuenta que la suplementación debe ser un apoyo puntual y en ningún caso deberá sustituir a seguir unos buenos hábitos en tu día a día, prioriza el consumo de probióticos y prebióticos a través de una alimentación natural y variada para cuidar tu microbiota intestinal.

Cómo cuidar la microbiota

La microbiota no solo influye en tu digestión, también influye en tu calidad de vida y la mejor manera de saber cuál es su estado actual es con un test de microbiota intestinal. 

Si conoces cómo es, sabrás cómo cuidar la microbiota.

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